miércoles, 18 de agosto de 2010

El Ahora y la Sanación del Stress. Entrevista a Sebastián Alberoni

Charla Consciente: El Ahora y la Sanación del Stress. Entrevista a Sebastián Alberoni

E: Entrevistadora, Nancy Erica Ortiz.
S: Sebastián Alberoni

E: ¿Qué es estar en el Ahora?

S: ¿Qué es estar en el Ahora? (silencio) estar en el silencio, estar concientes de nuestro dedo, de cada célula de nuestro cuerpo. Por ejemplo, ¿alguna vez te haz detenido a contemplar de verdad tus huellas digitales? En los tiempos tan acelerados de hoy en día la gente vive corriendo para ese algo más sin fin. Me imagino que la gran mayoría no debe ser conciente de por ejemplo estos espirales tan hermosos que son nuestras huellas digitales. Para nombrar algo...

E: Los tiempos acelerados, si. Acerca de esto quiero contarte una anécdota que me dejó pensando. Estaba de vacaciones, esperando para ingresar a un lugar. Dos mujeres que estaban delante de mí comenzaron a hablar de algo que me dejó preocupada. Una de las mujeres le comentaba a la otra que sufría de stress. Que el médico le había dicho que el stress no tiene cura. Que el stress y el cansancio son las enfermedades de la época. Que para dejar de sufrir stress debía dejar su trabajo, o dejar de viajar tan temprano de madrugada a su trabajo. Entonces la solución es “¿Te duele la cabeza?, tomate un analgésico, ¿te duele el codo?, tomate un antirreumático. ¿Estás con estreñimiento? Tomate un laxante. El stress no tiene cura, es la enfermedad de la época.” Esto dijo le médico.
Y la señora finalmente con una sonrisa de ironía y resignación dijo “yo no puedo dejar mi trabajo y hacer OM y no hacer nada. Yo no puedo hacer eso, entonces el stress voy a seguir teniéndolo”.
¿Qué puede hacer esta señora?

S: La verdad es que sería muy bueno, y ya está pasando, que los profesionales de la salud, sin desvalorizar el trabajo que ya están haciendo o han hecho hasta ahora, que muchas veces es muy valioso, puedan tener acceso a otra dimensión de la realidad, a otro tipo de conocimiento, más allá del conocimiento concreto necesario para tal o cual cosa. Poder ver todo de forma más holística. Poder realmente conocer posibles soluciones para estos famosos males de la época, como el mismo médico dijo.
De esta forma podrían ayudar muchísimo más a sus pacientes, sin tener que dejar de lado lo que han aprendido en la Universidad, pero tal vez readaptándolo y reorientándolo hacia una dimensión mayor. En esta época si bien hay muchos males, también está apareciendo una dimensión de conocimiento mucho mayor. Y no estoy hablando de nada mágico o demasiado esotérico e inexplicable, estoy hablando de cosas concretas y muy simples, como la noción de vivir en el momento presente. Si este médico estuviera al tanto de estos conocimientos, seguramente le podría haber dicho a su paciente: “Comprendo que usted no puede dejar su trabajo, al menos por ahora, y que lo tiene que seguir haciendo. Si no tiene a mano una opción mejor, si realmente no puede dejar este trabajo, la única opción posible entonces es que cada cosa que hace con respecto a este trabajo, ya sea levantarse, tomarse un colectivo, por más que se lo tenga que tomar a esa hora tan temprano, que usted pueda llevar una aceptación a todo lo que hace. Un sentir de verdadera aceptación, no resistirse a lo que está haciendo en cada momento."
No estoy hablando de resignación, que es lo que mucha gente conoce, y en lo que mucha gente cae por no conocer otra cosa o no tener otras herramientas. La resignación está teñida de negatividad: “No quiero hacer lo que estoy haciendo, pero no me queda otra, entonces lo hago”. Incluso la resignación puede ir de la mano de un sentirse víctima. En cambio, la aceptación conciente no tiene nada que ver con esto. Es traer una dimensión del momento presente y de la presencia a cada acto que hago. Entonces si estoy esperando el colectivo, estoy intensamente en ese instante, en esa presencia, en cada célula de mi cuerpo. Siento todo, mis extremidades, mis dedos. Y empiezo a sentir la vibración que emana lo que llamamos el cuerpo interior (silencio).
Este instante es sagrado, y es todo lo que tenemos: “El instante en el que vivimos”.

En general a veces se piensa que el stress se deriva de hacer muchas cosas. Y es verdad que no colabora con nuestra salud estar todo el día trabajando. Y es comprensible, y sería hermoso, que la gente no tenga que vivir más esa realidad. Pero ahora esa es una realidad para mucha gente. Entonces, ¿cómo hacemos? Podemos comenzar a pensar en utopías futuras, que también son hermosas, pero aquí y ahora gente como esta señora, tiene que seguir con ese trabajo, hasta que le surja algo mejor.

El stress generalmente viene de estar en un lugar y desear estar en otro. Estar haciendo algo y no querer hacerlo, querer algo más. Por ejemplo, estoy acá pero quiero estar un kilómetro más allá. Y si nos descuidamos nos puede suceder hasta en el lugar más hermoso estando de vacaciones. Podemos estar sentados en un lugar y estar añorando estar “allá donde está el otro”, o estar añorando tener tal o cual cosa. Esto en menor escala. En mayor escala puede ser querer llegar a comprarme la casa, o poder pagar ese crédito. Y no es que esté “mal” querer hacerse la casa o poder pagar ese crédito, pero ese sentir de defasaje, “estoy acá, pero quiero aquello”, esto es lo que genera el malestar, ese desgarro, “estoy acá pero quiero estar allá”. Y no me doy cuenta que estoy acá, no hago conciente el “estar acá”.
Todo esto es muy bien descripto en los libros de Eckhart Tolle: "El poder del Ahora", "Practicando el Poder del Ahora", "El Silencio Habla", "Una Nueva Tierra" (*).
Sería muy valioso que los médicos actuales, como el medico que atendió a esta señora, pudieran recomendar este tipo de lecturas, este tipo de herramientas. Previamente por supuesto leerlas ellos, interiorizarse. Comprobar que son muy complementarias a la tarea que ya hacen, que en definitiva es velar por el bienestar de sus pacientes.

De esta manera si esta señora pudiera llevar una intensa presencia a su día a día, viajar en el colectivo sintiendo realmente esa dimensión atemporal que va mas allá del tiempo y que justamente se encuentra en el instante en que vivimos y que no hay otra cosa, es sólo ese instante, si esta señora pudiera llevar esa vibración a su día a día, seguramente su situación de vida cambiaría.
La situación de vida no es tan importante como lo que somos en realidad, que es esta vida más profunda que la tenemos todos, seamos quien seamos, estemos donde estemos, trabajemos en lo que trabajemos.
La situación vital de esta señora es este trabajo para el que se tiene que levantar temprano y demás, y que seguramente ella confunde con su vida, cree que eso es su vida. Si ella realmente logra y deja ser esta conciencia del presente, su vibración, su campo vibratorio y todo alrededor suyo va a comenzar a elevarse. Y esto no es nada mágico, como decía hoy, nada demasiado esotérico ni nada inexplicable, esto es concreto. Nosotros a nivel átomo, a nivel subatómico, vibramos. Toda la materia es energía en vibración. (Silencio)
Mientras más podamos alinear nuestra presencia, nuestra frecuencia con lo natural, muy probablemente nuestra situación de vida se va a reacomodar para reflejar esta frecuencia. Lo natural es estar siempre en el momento, como un árbol. Un árbol jamás va a estar estresado, un pájaro tampoco.
Entonces es muy probable que si esta señora realmente toma conciencia de lo que ya es en realidad, toma conciencia de lo imperecedero, de su Conexión con su Ser Superior, que se da justamente en el instante, si esta señora puede morar en esta realidad más profunda, es muy probable que pase algo en su vida, en su diario vivir. Que se le presente por ejemplo una posibilidad de trabajo que ella ni se imaginaba, a la vuelta de su casa o muy cerca, mucho más alineada con ese estado nuevo de ella, sin tener que continuar haciendo esa travesía en colectivo...
Si yo estoy pensando a futuro no voy a estar conectado con esa dimensión de lo que somos en realidad, que es lo que continúa cuando nosotros partimos...
Pero si ella sigue en la preocupación y en negar su situación de vida de ahora, lo más probable es que siga teniendo que perpetuar una y otra vez este tipo de vida que la hace infeliz.
Entonces es paradójico, no? Pero aceptando lo que vivimos a cada instante, abrimos la posibilidad al cambio. Es importante aclarar que hablo de aceptación, no estoy hablando de resignarse o de un conformismo chato. Siempre es inherente a nuestra esencia buscar mejorar, buscar algo que nos haga más felices, esto es natural. Así como un árbol crece buscando la luz del sol, nosotros crecemos buscando aquello que nos hace más dichosos, más felices. Es por eso que no estamos hablando de resignarse y de un conformismo, estamos hablando, por el contrario, de traer la dimensión de la presencia a la vida diaria, y lo que viene de la mano de ello, es nuestra conexión con lo que somos en realidad.
Entonces es muy probable que a esta señora se le acomode todo de otra manera, que aparezcan nuevas posibilidades, ¡que le aparezcan incluso nuevas ideas! Porque ahí comienza a llegar la verdadera inspiración. Tal vez deja de creer que la única posibilidad es depender de un jefe o un empleador. Tal vez se le ocurre hacer algo independiente.
Efectivamente, no se trata sólo de hacer OM en esta vida humana en estos tiempos. No se trata de quedarse en una caverna haciendo OM, aunque tal vez más de uno tiene esa fantasía. Podemos hacer OM o meditar un tiempo a la mañana o a la tarde para nosotros mismos, pero luego hay que trasladarlo al mundo.

Eckhart Tolle dice que es importantísimo el rol de la gente “normal”. Personas que no están haciendo ninguna cosa que se podría decir “extraordinaria”; gente que tiene por ejemplo un trabajo normal, y que lleva la dimensión del ahora a su actividad.
Es importantísimo poder llevar amor, presencia, aceptación a lo que me toca hacer.
Y sepan que este estado de presencia es muy contagioso. Así como un estado negativo es percibido por el entorno, este estado de presencia es percibido mucho más, y se puede transmitir y contagiar a los que me rodean, elevando así el entorno en el que estoy en cada momento.

Hay una frase Zen que dice: “Haz lo que haces”.

E: Con respecto a la aceptación y el cambio natural, todo parece bastante sencillo, sin embargo a veces ante un problema la aceptación es difícil de poner en práctica. Hay preguntas y reclamos que muy frecuentemente he escuchado. Me gustaría repetirte algún ejemplo para escuchar qué tenes para decirnos acerca de esto.
Es frecuente escuchar decir por ejemplo ante un problema de pareja: “Yo no estoy feliz con mi marido. Me niego a aceptarlo así como es. No lo puedo aceptar y no lo voy a aceptar, porque aceptarlo sería aceptar ser infeliz, entonces la aceptación para mi no es una alternativa, ¿qué hago ante esta situación?”.
¿Qué tenes para decirnos ante un caso como este?

S: Bueno, cuando nos está sucediendo algo en nuestra vida, o hay una situación en nuestra vida que no nos gusta, que nos incomoda, hay tres cosas que podemos hacer. Una, es aceptarla plenamente y entregarse a esa situación o lo que sea. En este caso que me comentás de ejemplo, sería que la señora acepte plenamente a su marido.
La segunda es terminar con esa situación, ponerle fin. En ese caso sería separarse. Si es una realidad que ya no se tolera más por diversas razones, si ya lo ha intentado mucho, incluso aplicando estos conocimientos, y realmente ve que no puede, que hay muchas cosas concretas que le indican que estar junto a ese ser no le hace bien, separarse sería otra opción. Abstrayéndonos un poco de este ejemplo, la segunda opción sería, entonces, salirse de la situación.
Entonces hasta ahora: podemos aceptar plenamente la situación o salirnos de la situación.
Y la tercera opción, que es lo que lamentablemente la mayoría de la gente muchas veces elige, y es también un causante de stress, malestar y de enfermedades inclusive, es resistirse. Resistirse es insano.
Entonces siguiendo este ejemplo, si esta persona continua en compañía de su marido, resistiéndose, renegando, acumulando resentimiento, esperando a que cambie, eso le hará muy mal.

Aceptar muchas veces puede llevarnos a un sinceramiento muy profundo desde el corazón y sin agresión hacia el ser que tenemos al lado. Muchas veces no se nos ocurre que es posible hacerlo y nos asombrarnos cuando lo hacemos. Hablando sinceramente y de corazón se puede descubrir una dimensión del otro que yo desconocía.
Hay toda una generación que creció con muchos tabúes, y con la idea de que sincerarse y hablar las cosas, todas las cosas, desde hábitos, la sexualidad, sensaciones internas, está mal visto. Si queremos crecer hay muchas cosas que debemos soltar, tirar y transformar.

Sea lo que sea que hagamos, debe llevarnos a una mayor dicha y alegría.

E: Muchas gracias. ¿Quisieras compartir con nosotros unas últimas palabras de cierre?

S: Unas últimas palabras si estamos hablando de todo esto, es invitarnos a todos a la dimensión del silencio. Invitarnos a compartir el silencio, que en la dimensión del silencio está la Presencia. Las palabras a veces nos pueden indicar esa dimensión, pero nunca nos olvidemos lo que podemos hallar en el silencio. Gracias.

Por: Sebastián Alberoni - www.caminosalser.com/quienessomos/#sebastian-alberoni
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Entrevista y edición: Nancy Erica Ortiz - www.caminosalser.com/nancyortiz